Resumen
Henri de Lubac puede ser considerado como
uno de los cuatro grandes teólogos católicos
del siglo XX. Sin su reflexión, el Concilio Vaticano
II sería sin duda más pobre. Por su implicación
en este gran acontecimiento eclesial, es uno de los padres
del Concilio y un lúcido exponente de la mejor
teología sobre la Iglesia. La razón de recuperar
en nuestros días la presente obra se debe a la
gran actualidad que conserva. No en vano, ante los escándalos
y las oscuridades de la Iglesia de hoy y de todos los
tiempos, las categorías fundamentales de paradoja
y misterio ayudan a pensar seria y rigurosamente esta
institución milenaria.