Resumen
La casa, nuestra casa, es un lugar sagrado,
un santuario donde Dios está vivo y activo en los
objetos y acontecimientos de cada día.
La sociedad en la que vivimos tiende a separar lo sagrado
de lo ordinario, sugiriéndonos que no hay sitio
para la oración en nuestra vida diaria, que la
oración está reservada para momentos extraordinarios
y lugares especiales.
Mi
casa, el primer lugar de oración desafía
esa propuesta ofreciendo, en un tono ameno y piadoso,
reflexiones, oraciones y meditaciones inspiradas en objetos
normales y corrientes que encontramos en casa; así
podemos reconocer la presencia de Dios en los objetos
que usamos cada día, haciéndose más
íntima nuestra relación con Él. De
esa manera, un paseo por nuestra casa se puede convertir
en un paseo en compañía de Dios.