Resumen
Novela polifónica, estructurada
en torno a cuatro personajes con visiones distintas del
erotismo. Llámalo deseo narra de manera
encadenada y progresiva el paso de una sexualidad íntima,
regida por códigos muy personales, a un erotismo
que sólo alcanza su plenitud cuando se comparte
con el Otro o con los Otros. Y lo hace con un lenguaje
lleno de imágenes sugerentes y de resonancias eróticas.
Mientras
bucea, sumergido en las profundidades de una piscina pública,
el tímido Héctor contempla con placer morboso
los entrenamientos de Belén, una joven y atractiva
nadadora que se prepara para unos campeonatos. Belén
trabaja además como dependienta en una tienda de
modas desde la que, a su vez, se ha aficionado a contemplar
a los clientes que entran y salen de un sex-shop cercano.
Entre
ellos descubre un día al propio Héctor,
y también a una solitaria y decidida mujer por
la que empieza a sentir una irresistible y extraña
atracción. Esa misteriosa mujer, Claudia, está
casada, y mantiene unas relaciones muy particulares con
su marido, víctima de un accidente que lo ha reducido
prácticamente a la inmovilidad.
Belén,
impulsada por sus fantasmas, irá acercándose
a los mundos de Héctor, por un lado, y de Claudia
y su marido por el otro. Y traspasará los límites
de lo privado para desatar los deseos «sumergidos»
e inconfesados que, hasta ese momento, ninguno de ellos
se había atrevido a mostrar abiertamente.
Sobre
el autor
José
Luis Rodríguez del Corral nació en 1959
en Morón de la Frontera (Sevilla), ciudad en la
que cursó estudios de Filología Hispánica.
Al poco tiempo abrió una librería, y lleva
veintiún años ligado al mundo de los libros,
tanto en Sevilla como en Jerez de la Frontera.
Fue
colaborador asiduo del suplemento cultural del Diario
de Sevilla y codirigió la revista Tempestas, donde
también colaboraba, principalmente con artículos
de crítica literaria. Ha escrito un volumen de
cuentos y dos obras de teatro, todo ello inédito.
Llámalo
deseo, su primera novela, sorprenderá al lector
por su madurez estilística, por la elaborada psicología
de los personajes y por el ritmo in crescendo, siempre
al servicio de la inquietante atmósfera que domina
sus páginas. No en vano, en lo que se refiere a
la literatura erótica, Rodríguez del Corral
se confiesa admirador del escritor japonés Kawabata,
entre otros autores.
Lea
noticia relacionada Aquí