Resumen
Los
fetiches que desatan nuestra química cerebral en
una explosión de recuerdos y evocaciones. He aquí
el tema de un libro excepcional. Su autor no podría
ser otro que Boris Izaguirre, cuya trayectoria personal
y profesional, tanto en los medios de comunicación
como en la literatura, se ha visto influida de una manera
tan determinante por estos fetiches del siglo XX.
Desde
lugares paradigmáticos, como la célebre
discoteca Estudio 54 de Nueva York, hasta personajes icónicos,
como Elizabeth Taylor, pasando por los iconos políticos
(la imagen de Che Guevara, la bandera roja o la hoz y
el martillo), los deportivos (Mark Spitz portando las
siete medallas ganadas en la Olimpiada de Munich 72),
el cine, los objetos de uso personal, los automóviles,
los perfumes, la música...
Nadie
es ajeno a los fetiches, esas imágenes que nos
perturban y que evocan en lo más profundo de nuestro
inconsciente tantas sensaciones y recuerdos, hasta el
punto de representar vivamente nuestra misma esencia y
la de nuestra cultura.
Sobre
el autor
Boris Izaguirre (Caracas, 1965), venezolano
de origen, afincado en España y con una marcada
vocación cosmopolita, se ha hecho famoso gracias
a sus intervenciones televisivas en dicho país.
Polemista ingenioso, Izaguirre ha aprovechado la tribuna
que le ofrecen los medios de comunicación para
promocionar su particular visión del mundo; una
óptica que mezcla a partes iguales rigor, creatividad
y sentido del humor.
Tiene
publicadas tres novelas: El vuelo de los avestruces (1991),
Azul petróleo (Espasa, 1998) y 1965 (2002). Además,
es autor de los ensayos Morir de glamour (Espasa, 2000)
y Verdades alteradas (Espasa, 2001), con los que obtuvo
una espectacular acogida. Asimismo colabora en Crónicas
marcianas, de Javier Sardá.
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