Resumen
"La crisis religiosa que vivimos
es crisis de valores, de credibilidad, de instituciones,
de fe, de sentido de la vida y el peso del dolor del hombre;
y , ahondando más en cada uno de esos problemas,
del concepto de Dios que subyace a todos ellos y que da
origen a esas manifestaciones diversas de una misma inquietud
vital.
¿Quién y qué es ese Dios que pide
esos valores, esas instituciones, esas constumbres, esos
sacrificios, o deja de pedirlos?
Toda
una generación de creyentes ha aprendido un concepto
legítimo pero limitado de Dios (todos los conceptos
humanos de Dios son limitados); se encuentran, por educación
o por carácter, sin posibilidad de alternativa
o voluntad de ampliación en su rígida catequesis
y, al encontrar situaciones en la vida que no encajan
con ese concepto, dejan el concepto y dejan a Dios. Es
decir, dejan al Dios que conocían. Si lo hubieran
conocido mejor, no la habrían dejado. Hay que ampliar
la catequesis, hay que abrirle ventanas al alma, hay que
dejar a Dios ser Dios. La mejor manera de contrarrestar
el ateísmo -misión de misiones en el mundo
de hoy (y quizá de siempre)- es entender mejor
a Dios. Nada menos que esa es la ambición quijotesca
de este libro".